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Las redes sociales son un juego de niños por Lorena Fernández

17 Urtarrila, 2013

Las nuevas estrategias de comunicación digital pasan hoy por las redes sociales (mañana, Dios dirá). Sin embargo, existe esa falsa concepción de que estar en redes sociales es fácil e imprescindible para todas las organizaciones (por no hablar de las personas que aún piensan que es un juego de niños ;-)).

Si bien es cierto que crear un perfil en Facebook, Twitter u otro bar de moda no lleva más de tres pasos y diez minutos (si no nos leemos las farragosas condiciones de uso que son nuestras reglas de juego en estos lares digitales…), esa no es la cuestión. Porque antes de saltar a estos espacios nos tenemos que hacer una pregunta incómoda: ¿para qué? Y digo que es incómoda porque es la parte más difícil cuando estamos diseñando un plan de comunicación digital para una organización. Definir los objetivos que queremos conseguir no aparecen en los manidos listados de diez puntos que se comparten por la Red, ni se aprenden en cursos, ni vienen en tutoriales. ¿Qué es lo que se va a buscar? ¿Quizás crear comunidad, o conseguir financiación, o comunicar las actividades que hacemos, o dar a conocer la marca, o tal vez buscar colaboradores, … ?

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Y es que cada organización es un mundo diferente que tiene unas necesidades diferentes, cuenta con unos recursos diferentes y respira de manera diferente. Lo que sirve a unas, no vale para otras. Es importante revisar las buenas prácticas de los proyectos similares a nosotros, sí. Sin embargo, no siempre son fácilmente exportables. Y aún menos existen varitas mágicas.

De hecho, la curva de aprendizaje de las redes sociales es pequeña (casi todos las usamos ya en nuestro “ocio” digital, así que no es como usar un farragoso programa de gestión). Sin embargo, lo realmente difícil es conocer la netiqueta de esos espacios. Aprender cómo las personas se relacionan dentro, cómo se expresan y lo que está bien o mal visto.

Después de hacer ese análisis de objetivos, el resto viene dado. Si tenemos claro lo que queremos conseguir con esos objetivos, definir el público que intervendrá o al que nos vamos a dirigir, será el siguiente paso. Y esto nos determinará los sitios que frecuentan. En ese momento es cuando tomamos la decisión de si estar en Twitter, Facebook, Tuenti, LinkedIN, YouTube, Instagram, …

Después de esto, pasito a paso, nos ponemos a trabajar pensando siempre que esto no es un sprint sino una carrera de fondo donde lo importante no es hacernos con una colección inmensa de seguidores o fans (la “numeritis” sin contexto en redes sociales es un mal muy extendido), sino labrarnos una reputación digital acorde con la organización, coherente y consecuente (tampoco pretendamos ser en lo digital lo que no somos en lo analógico).

Por tanto, con la hoja de ruta aquí pintada, el orden es el inverso a como se lo plantean muchas organizaciones hoy en día: primero saltamos a las redes sociales y luego ya buscaremos un por qué o un para qué. De esa propuesta surgen luego muchos dolores de cabeza (aunque sean digitales ;-)).

Lorena Fernández @loretahur

Imagen de Alberto Araque (CC by-nc-sa)

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